NOTICIAS GEOMÉTRICAS

INCUBARTE 2013

Me complace y mucho (mucho!) anunciar que estoy felizmente seleccionada para un gran certamen artístico en el que siempre había querido participar: INCUBARTE

Este evento se celebrará del 21 al 24 de Noviembre en Valencia (España).

Hay varios espacios expositivos y aún no sé en cuál estará expuesta mi obra, pero les informaré puntualmente.

Lo que he presentado es el cuadro más grande que he pintado hasta ahora. Grande: 190x130cm. Reproduce un suelo del edificio situado en la Calle Progreso, 159, en el barrio del Cabañal. Valencia.  Conocí esta casa, creo que era un colegio o lo había sido, gracias a una edición de TENDERETE, el festival de autoedición gráfica y sonora.

Hice un estudio sobre este suelo que pueden ver en entradas anteriores. Sin embargo, para no frenar el impacto y generar expectación, por supuesto, he decidido no publicar ninguna imagen hasta que el evento tenga lugar.

Sólo puedo decir: a mi gato le ha gustado tanto que mientras pintaba quiso beber del vaso para limpiar los pinceles.

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Mis pequeños

Es raro para mí trabajar en formato pequeño.

Pero debo reconocer que he disfrutado realizando esta serie, Mis Pequeños. He pintado 9 cuadros en apenas 2 semanas. Lo nunca visto. Me sonrío sin querer cuando lo pienso. 9 cuadros. Pues aquí los tienen. Ninguno mide más de 18 cm).  Mi padre ha colaborado en la realización de los marquitos, que forman parte de la propia obra y son indivisibles. Están hechos a mano y cuando abrí la caja en que llegaron, mi estudio se perfumó con el arcaico aroma de la cera virgen con la que suele barnizar y pulir todas las cosas que le importan. Un perfume que perdurará mucho tiempo.

Está previsto que estos cuadros formen parte de una exposición en septiembre-octubre en Valencia, aún están por confirmar algunos detalles. Tenemos todo el verano por delante. Mientras tanto, aquí pueden verlos de lejos.

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Mi corazón. Tu casa.

Siguiendo en la línea de sentimentalismo que siguen últimamente los post de este blog vengo a hablarles de mi último proyecto no-pictórico que he llamado MI CORAZÓN. TU CASA.

Pretendo sacar una de estas series fotográficas al año en parte para reconocer el valor de las casas y de los suelos que utilizo en mis composiciones. Desde aquí, además, doy las gracias a las personas que me envían imágenes de sus hogares, o las que directamente me invitan a pasar y compartir su espacio para hacer el registro de los diseños de sus baldosas. Quiero recordar que este, además de ser un proyecto formal-artístico-estético, pretende hacer un archivo, más o menos exhaustivo de los diseños que se utilizaron entre 1850 hasta 1950 (aprox).

En cada imagen se pueden ver más de una de las habitaciones de la vivienda, haciendo un recorrido también por la vida cotidiana o la intimidad que supone entrar en el hogar de alguien. Pueden entreverse muebles, personas, plantas… Es una manera de ver casi toda la casa en una sola fotografía, como un recorrido fantasma.

Tengo previsto presentarlas oficialmente en Septiembre, aunque las postales ya están a la venta en varios puntos de Valencia (España).

punto de venta

 

 

Librería Dadá. (MUVIM)

LOVE, Retro & Fun (Barrio el Carmen)

Madame Mim (Barrio Ruzafa)

 

 

 

 

 

El pack está realizado y diseñado por Geométrica Doméstica. En su interior encontrarán las 5 postales que corresponden a las siguientes localizaciones reales, todas en Valencia (España):

  • Calle Cuba, 3.
  • Calle Sevilla, 10.
  • Calle Serranos, 24.
  • Calle Colón, 20. Alboraia.
  • Localización en Tabernes Blanques.

El precio es de 5 euros y no se venden por separado.

Si usted quiere adquirirlas a través de esta web, contacte conmigo y le atenderé personalmente.

Tiendas interesadas en convertirse en puntos de venta de esta eXclusiva serie, envíen un mail a geometricadomestica@gmail.com.

GRACIAS POR SU ATENCIÓN!

REFLEXIONES ABSTRACTAS

La emotividad de la geometría.

 Pintar, como escribir, dibujar, hacer música o cualquier otra disciplina, sobretodo artística, es profundamente onanista. Es decir, que el artista lo hace para mayor gloria de su ego, por decirlo finamente. Así se ha construido lenta y felizmente la posición del creador (no confundir con el Creador) a través de los siglos, desde aquellos que pintaban por obligación para un Señor.

El arte desligado del mensaje o del patrón que lo paga ha supuesto un camino largo, interesante de comentar en otro post. El Arte como tema de conversación es un terreno tremendamente fertilizado. Pero no quiero hablar de Historia si no de motivación. 

Pintar, para mí, es un acto placentero. Mucho. Tanto como cualquier necesidad a nivel animal que puedan estar pensando. Tocar el color, mezclarlo, crearlo, distorsionarlo. Distribuir el peso de cada uno en la imagen, extenderlos sobre la superficie. Conocer la reacción de los materiales, la relación entre el soporte y la pintura. Es así de físico. Así se va formando la imagen que quiero ver. Ya he dicho en otras ocasiones que pintar es lo único que puedo controlar en mi vida. Los factores de riesgo que intervienen son mínimos y casi todos inertes: luz, pigmento, absorción (de la pintura por parte del soporte) y el pintor. Eso es lo que me produce tal sensación de plenitud, el hecho de que sea cual sea el resultado, será íntegramente mío. Tanto si tengo éxito como si fallo en mi objetivo. Cada cuadro es un ejercicio, es subir una montaña y llegar a la cima y poner los brazos en jarras. A veces es el Everest, a veces una colina en un vertedero.

Así es Geométrica Doméstica: formal, un estudio costante, un ejercicio necesario. Distancia entre el espectador y el lienzo. Distancia entre el artista y el espectador. Opacidad. La opacidad que oculta todos los sentimientos y emociones que me llevan a pintar ese suelo y no otro; esa composición y no otra. Qué es lo que quiero decir. De qué habla Geométrica Doméstica. ¿Podrá alguien llegar a emocionarse con una de mis piezas tanto como para asimilarla como parte de sí, como una canción, como un tatuaje?

Ese es mi objetivo cuando pinto algo concreto para una persona que amo. Cuando alguien desconocido adquiere una de misobras es un acto de amor diferente pero igual, quiero emocionar a esa persona. Hacer que ese motivo que mira sea suyo. Hacerle un retrato. Inducir al sosiego, o a la lucha, o a cualquier tipo de espiritualidad derivada. Somos Gestalt, supongo.

A veces duelen.

dave

Este cuadro lo pinté para una persona que lo dejó abandonado, como nuestra amistad. Hace unos años de eso. Pero el cuadro seguía en el lugar equivocado. Un lugar doloroso que me recordaba cada vez la pérdida, la enfermedad, el rechazo. Me sentí realmente aliviada cuando lo ví, empaquetado, marcharse a Nueva York. De la mano de alguien que sí lo valoraba y que era totalmente ajena a cualquiera de las circunstancias que dotaron al cuadro de tristeza. Eso me hace un poquito más feliz.

Hoy mi mejor amiga de mi adolescencia ha recibido el cuadro que he pintado para ella y sólo para ella. Estoy tan contenta de que le haya gustado. Estoy feliz de que algo mío forme parte de su hogar, de su intimidad.

Quiero que mi amiga sepa que por ella me he enfrentado al color que más miedo me da pintar, que es el verde. Lo he descubierto esta semana. Nunca pinto cuadros que tengan una dominante en verde. No me gusta mezclarlo y no sé cómo funciona. Puede que incluso sea un defecto físico-ocular-mental por que encuentro la comodidad máxima en los rojos de cualquier tonalidad. Pero me enamora este suelo, que está rescatado y muy bien conservado, y se lo regalo a ella, que es luminosa y valiente. Y como ella es así, así quiero ser pintando para ella: luminosa en blanco y valiente con los verdes. Bella en los fucsias.

Así es la superemotividad en el Arte. Algo que sigo creyendo muy sobrevalorado. Pero aún así, he pensado que ella, igual que muchos otros, se habrá preguntado qué pensaba yo cuando pintaba esa pieza. Pues ya lo saben. Ella y todos.

This is my theory, belongs tome and I own it.

 

 

EL INTRUSO, REFLEXIONES ABSTRACTAS

El Intruso_11: Cristina Iglesias en el Reina Sofía.

En Intruso número _11 está dedicado, más que a la obra de Cristina Iglesias, a la experiencia que viví visitando la exposición que tiene actualmente en el Museo Reina Sofía y que se puede visitar hasta el 13 de Mayo.

El MNCARS está lejos de ser mi museo favorito, sin embargo, me alegro de haberlo visitado en la que será mi última visita a Madrid por mucho tiempo.  No sé nada de Cristina Iglesias, ni sus motivos ni su planteamiento artístico. Me encanta enfrentarme así a la obra de un artista. Es como ir en crudo, desnudo, preparado para que las imágenes y obras que veas te impacten directamente sin pasar por otro filtro que tus propias experiencias y referencias personales.

De las fuentes o pozos hipnotizaban deliciosamente, éste que se abría directamente en el suelo me pareció sublime. Por el color, por la increíble reproducción técnica de la vegetación pantanosa, por el sonido del agua.

Las celosías, dispuestas en el espacio formando laberintos. Transformando la luz en sombras imposibles de calcular mediante geometría modular. Me gustan estas obras en las que importa tanto su forma como su proyección en el suelo o las paredes mediante la iluminación. Es como un maravilloso 2×1. Además, su disposición permite que aunque estés haciendo el recorrido con otros visitantes, estos se mantengan totalmente ajenos a tu experiencia, ya que las paredes de la misma obra te protegen de su presencia convirtiendo el espacio en TUYO.

Obras que puedes recorrer en toda su dimensión: gracias, Arte Contemporáneo. Ninguna experiencia artística puede igualarse a estar DENTRO, a formar parte de la misma obra que estas viendo. Es el caso de este pasillo amarillo.

El color, la textura del vidrio y el metal. Un cambio en el sonido general de la sala. La sensación de que en cualquier momento aparecerá un vigilante de la sala y te echará de ahí a patadas por estar donde se supone que no debes estar.

Finalmente, y donde terminé de jugármela como espectadora demasiado participativa, me enfrenté a esta obra. Para hacerlo no puede evitar tumbarme directamente en el suelo y sentir todo el peso de la gigantesca placa que sostenían sobre mí los delgados cables metálicos desde el techo. La sensación fue opresora. Mucho. De tal modo que sólo duré allí debajo cerca de un minuto. El miedo a que se derrumbara sobre mí fue más fuerte que yo. Un miedo enorme. A pesar de saber que nada puede ocurrir, supongo que, para mí, fue como montar en una montaña rusa y lanzarte hacia el temor de ser aplastado. Magnífico.

Para saber más sobre esta artista:

CRISTINA IGLESIAS

escaparate, NOTICIAS GEOMÉTRICAS

Paris. 2012.

Hace casi un año, una amiga me invitó a irme con ella a París. Cuando digo “me invitó” quiero decir precisamente eso, que me invitó. Estoy muy agradecida por ello. Fue un gran viaje, más por lo  humano que por otra cosa. París en sí tampoco me pareció tan impresionante. Las grandes ciudades son despiadadas y duras, en general, pero tampoco hace falta que se note desde el primer momento.

 

No he realizado aún la obra que le prometí a mi amiga a cambio de su generosidad. Sin embargo, he terminado este cuadro. El primero de 2013. El suelo lo encontré en un portal de camino a un mirador desde el que se veía la Torre Eiffel (uno de los monumentos que más me fascinan de este mundo). En la Rue Piat, 30.

 

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